Idioma original: Búlgaro
Título original:
Páginas: 224
Editorial: Impedimenta
Año de edición: 2025
Valoración: Muy recomendable
"Mi padre era jardinero. Ahora es jardín."
Así comienza este libro, y ese es el resumen del mismo. Pasado y presente, vida y muerte, pero narrado de una forma delicada, preciosista que te lleva a la emoción continúa. Un libro que duele pero que en sus páginas hallas el propio bálsamo a ese dolor.
Autor búlgaro de referencia, nos hace partícipes de la muerte de su padre. De sus últimos meses, su último día, sus últimas palabras y de como una muerte tan cercana parte el tiempo en dos, pasando a ser todo primeras veces…. Sin él. Primer día, primer mes, primera navidad, primera primavera, primer cumpleaños.
Escrito de forma maravillosa, en capítulos muy cortos, de apenas una página o página y media, el autor va alternando esos últimos momentos en compañía de su padre con anécdotas de su vida, todo ello trufado de pasajes y reflexiones absolutamente preciosos (me recordó en cierta manera a “La muerte del padre” de Karl Ove Knausgard) sobre el paso del tiempo, el dolor, el duelo y la importancia del recuerdo. Lo vital que puede ser para una persona “irse en paz” pero lo trascendental que es para el que “se queda” no guardarse nada para sí mismo respecto del difunto. Preguntas, besos, abrazos, confesiones, complicidades, que si no los diste a tiempo te pesaran para siempre en tu mochila.
En definitiva, un libro maravilloso, uno de esos libros que cuando lo acabas te dan ganas de abrazarlo, que te remueven, que te cambian perspectivas que creías consolidadas.
Un libro que se lee rápido, pero se digiere lento. Un libro cuya lectura recomiendo y mucho.
