Idioma original: Francés
Título original: Lanzarote
Páginas: 109
Editorial: Anagrama
Año de edición: 2000
Valoración: Recomendable
Tercera novela de mi adorado Michel Houellebecq, escrita entre sus, para mí, dos mejores obras, como son “Las partículas elementales” y “Plataforma”.
Calificarla como novela es muy generoso, dado que apenas tiene 100 páginas y a una letra considerable, por lo que podría pasar perfectamente por un relato, o incluso, como el primer capítulo de “Plataforma”, dado que es el mismo protagonista y “Lanzarote” finaliza donde “Plataforma” comienza como una generosa introducción, una presentación del personaje y su mundo, sus obsesiones y fobias. Podríamos decir también que es como si fuera una prueba o ensayo de lo que posteriormente fue su siguiente libro. Aun así, el libro tiene su interés, sobre todo para los fans del francés, dado que en sus breves páginas subyacen todos los temas que han marcado la obra del autor: el sexo como respuesta y antídoto al amor o depresión, el vacío existencial que nos conduce a la búsqueda de respuestas más allá de la razón, la búsqueda de la inmortalidad para huir de la infelicidad actual o la absoluta falta de confianza en el humanismo
Leído con perspectiva de conocer toda su obra se puede considerar como un breve índice de todas las obsesiones del autor, incluyendo la isla de Lanzarote, donde posteriormente ubicará acción de parte de otro de sus futuros libros como “La posibilidad de una isla”.
En definitiva, un libro muy cortito, que se lee de un tirón, creo que perfecto para introducirse sin rechazos en el mundo Houellebecq, y que para los fans es un complemento perfecto para toda su obra, casi como el aceite que hace funcionar todas las piezas de un motor. Un libro cuya lectura recomiendo, especialmente si te gusta D. Michel.





